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EL SOL DE MEXICO
Por: MARU GARCIA
mexicane@prodigy.net.mx

Abril 20, 2004 

A Mujeriegas 

Y ábranla que ahi viene Juana Gallo, bien montada en su caballo... 

Conocemos hermosas haciendas en todos los estados del país, pero el pasado sábado hubo una, que al protagonizar uno de los  bellos eventos, pasó a formar parte de la historia de la familia de a caballo de ayer, de hoy y de siempre.

Casi al caer la tarde el Rancho Cuernavaca, recientemente rescatado, lucía esplendoroso, más aún por que quienes esperaban a los novios, se daban cita con oportunidad al presentir que sería un festín para los sentidos. El camino empedrado nunca incomodó a las damas, sólo una de las asistentes de traje de charra; todas con galas de moda, acompañadas por gallardos charros o elegantes caballeros. Así, la concurrencia fue dibujando un bonito marco para la casa principal del Rancho. En la puerta, las damas impacientes, y la inconfundible mamá de la novia, resaltaban la escena. Con la felicidad en el rostro, Minerva Stackpole de Coutiño, aguardaba la cascada de detalles que uno a uno irían cautivando a los asistentes y engalanando el esperado enlace.

Al principio del rústico corredor y al lado de una bella fuente, Silvia Margarita Castellanos de Basurto, mamá de Teodulfo, con la sencillez de la paciente madre charra, esperaba a su hijo, a su lado, Don Teodulfo Basurto Bravo, cabeza de tan charra familia, quien acompañado de amigos de siempre como Don Napoleón Reséndiz y su querida esposa, así como de otros charros de antaño de allá...de San Juan aguardaban el momento.

Por supuesto que había personalidades de la vida social, política y charra, pero los personajes sin duda serían Valeria y Teodulfo. De pronto los mariachis interrumpieron el ameno murmullo de la multitud, para dar paso al novio, acompañado de sus más cercanos amigos. Montaba caballo colorado careto, ataviado para la ocasión. Contento y risueño cantaba y abrazaba con cariño a su madre, esperando con nerviosismo a Valeria. 

 

Como en toda gran celebración morelense, la banda de viento y los chinelos, bien abanderados, hicieron su aparición para dar al ambiente ese toque de alegría. De esa manera se recibiría entre  una cascada de aplausos la hermosa carreta en que el doctor Fernando Coutiño Esquinca, acompañaba a su hija para llevarla hasta la casa principal, en donde le aguardaba Teodulfo.

Uno a uno los más mínimos detalles acompañaron a la asistencia al patio principal, donde sencillas flores dieron el elegante toque para que el cortejo y los contrayentes participaran de la ceremonia eucarística. La arquería del segundo piso del edificio, se vio copada por los asistentes también. Todos deseaban vivir cada momento y así fue posible.

Transcurrió la ceremonia, permitiéndonos vivir cada uno de los momentos intensamente. Ambas madres rasaron sus ojos con lágrimas al ver crecer a sus hijos y orgullosas confirmar que serán el pilar de una bella familia. Los padrinos de velación; Don Javier y Doña Chata, firmaron ante el sacerdote su compromiso de orientar en todo momento a la joven y feliz pareja.

La tradicional arquería formada por los blancos sombreros charros, fue testigo de la felicidad que no podían ocultar los novios. El enlace civil se verificó en una de las galerías de la casa principal, mientras los asistentes recibían más y más sencillos detalles y atenciones que junto con la música de salterio hicieron breve la espera para ocupar sus mesas en un amplio jardín. Perfectamente organizado el acomodo de los invitados, todos tuvieron oportunidad de saludarse y departir amistosa y jovialmente, para hacer de esta celebración,  uno de las más bellas que la charrería haya celebrado. En adelante, Valeria y Teodulfo se divirtieron gozando cada pieza musical, a cada uno de sus invitados y constatando, que cosechan, lo que ellos, sus padres y sus familias, han sembrado, amistad, calidez, respeto y apoyo.

Mientras este sencillo y elegante evento se llevó a cabo, nuestro devenir en el deporte no tuvo receso, así que el próximo lunes, espero, si así las jueces tienen a bien, proporcionar las calificaciones de estatales, que desde ya, anuncian fenómenos similares a los de años anteriores.

Maru García mexicane@prodigy.net.mx


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